sábado, diciembre 24, 2005

Día 40: Viernes 09 de Diciembre de 2005

Hoy he estado hablando con Guillaume, y me ha contado que se ha dejado unos 40000 yenes en el hospital estos días, así que si iPod a la porra. Traducción, mejor no ponerse malito porque vaya tela. Al parecer ha ido dos o tres días al hospital para que le inyecten antibióticos (porque no se le quitaba el malestar) y además de las agujas le han clavado una pasta. El problema es que además los seguros médicos que tenemos (son todos casi iguales), aparte de solo cubrirte una parte del coste (un 80% o un 90%) necesitan tener primero la factura del hospital, que evidentemente está en japonés, con lo que hay que traducirla, y si se ponen cabrones te pueden pedir una traducción jurada o algo semejante para asegurarse de que no les intentas engañar (porque dependiendo del tipo de tratamiento te pagan más o menos…). Luego deciden si te pagan o no. Con lo que te puedes estar un tiempo importante sin las pelas que te has gastado en el médico…



Por lo demás hoy voy a hacer la locura de empalmar dos días seguidos, y para ello he engañado a Aaron. El plan es parecido al que quería hacer el finde pasado pero no pude porque Christian se echó atrás. Nos vamos a ir esta noche a roppongi, después vamos a ir a dormir a un Manga Café y luego a Akihabara y si hay ganas a otros sitios. Además justo después del curro voy a una cena con Ema, Marco, Christian, Pedro, Matsumoto-san y alguien más.


En la pausa de la comida me voy a la estación para recoger las fotos que dejé ayer para imprimir. La verdad es que han quedado genial, en especial las del bosque. Me paso también por la droguería para comprar algo de desodorante, un poco de colutorio (listerine vamos) y de paso me compro un bote de gomina, a ver que se me ocurre hacer :-D.

Antes de ir a la cena, me paso por casa, duchita (que no queremos oler como el otro día) y me tiro un rato jugando con la gomina de marras. Al final me dejo el pelo en plan chuloputas, que junto con la barba… Ya veréis las fotos.


Con la tontería del pelo llego tarde al sitio, de hecho no lo encuentro y Ema tiene que salir para indicarme donde está el sitio (una segunda planta de un edificio). Se queda flipado al ver la roca en la que se ha convertido mi pelo :-D. Nada más entrar en el restaurante nos quitamos los zapatos, los dejamos en una taquilla, nos dan una ficha de madera con un texto, y vamos a la mesa, en la que Ema ya ha dicho a todo el mundo que me miren los pelos. En la mesa hay una persona que no conozco, Nagochi-san. Al parecer es el equivalente a Owa-san en el lado oscuro de la office.







Me han dejado un poco de Sashimi para que lo pruebe, también hay salmón con queso y ensalada (muy rica por cierto). Pero lo mejor es que esto es “nomihodai”, o lo que es lo mismo, bebe todo lo que quieras que es gratis (de ahí el nombre “nomijodas”). En casi todos estos sitios te dan solo cerveza y bebidas ligeramente alcohólicas, así que me pido sake directamente. Ahora con las barbas y pidiendo sake sí que parezco el Tom Cruise en El Último Samurai. La cena continúa y siguen poniéndonos más platos de comida, makisushi, carne… Pero lo mejor es que Matsumoto-san pregunta si me pueden poner vodka con zumo de naranja y la respuesta es que sí. Así que os podéis imaginar el pedo que me pillé. Para variar Ema se quiere hacer fotos con todas.







Y mientras ellos se hacen fotos con todas yo me las tengo que hacer solito :-D.







Como podéis ver, la cara del japonés del fondo (Nagochi-san) está completamente roja, estos japos no saben beber :-D.




Como estamos todos estamos más pedo que Alfredo, al final la conversación entre 7 tíos degenera en sexo, para variar. Al parecer dicen que las japonesas “lo dan todo” en la segunda cita… Los interesados ya sabéis ;-). Mmm, se me está ocurriendo que el Nagochi este puede ser un “posible” para Yuki-san, porque encaja en el rango de edad que ella me dijo, al fin y al cabo es un jefecillo, vale que está un poco salido pero… Bueno, pues se intenta. Se lo comento, le aviso de que Yuki no es ninguna maravilla, pero que el próximo día se viene conmigo y ya está ;-). Además esta sin mujer ni nada. Ya me parezco más a las viejas de Aquí no hay quien viva…


A la salida, Ema se dedica a entrar a la camarera, lo cual no me sorprende, pero la pobre está poniendo una carita de pena… Está un poco pedo el hombre :-D.





Pedro se va un momento a casa a cambiarse, y Aaron nos está esperando en la estación. La verdad es que todavía no me veo a Aaron en una discoteca, con lo paradito, callado y tímido que es… Ya lo veremos, ahora nos pillamos el tren, un Local, para después cambiar en alguna estación más delante. Hay un tío sobando, a lo cual ya estoy completamente acostumbrado, pero lo que le distingue de otros es que el tío está roncando sonoramente, pero en este país del respeto, nadie le molesta para decir que está molestando. Los italianos no es que estén con muchas ganas de marcha ;-).





Paramos en Sagami-Ono para coger el Express. Yo estoy todo contento :-D como Pedro y Christian. Aaron, como no ha estado en el “nomijodas” pues evidentemente no. De repente nos damos cuenta de que nos faltan un par de italianos… Me voy a por ellos a ver si es que se han confundido de andén en el intercambio. Pues no se han confundido de andén, lo que ha pasado es que Ema lo ha echado todo en las escaleras. Cuando me asomo, veo la escena y 3 segundos después mi nariz recibe todo el “impacto” de los interiores de Ema. QUE ASCO! Pero bueno, es normal con todo lo que ha bebido, y es que mezclar el sake con la cerveza no suele dar muy buen resultado ;-). Les digo que venga que vamos a perder el tren, y es el último! Ema tiene muy mala cara y Marco me dice que no pueden ir así… Pues nada yo me vuelvo a mi andén que no quiero perder el tren. Explico a los demás lo que ha pasado y me dicen que hay que convencerles, así que me voy al otro andén (ahora el que tiene la dirección contraria) y ya no están. Busco vagón por vagón y al final les encuentro (me quedan 60 segundos antes de que llegue mi tren). Intento convencerles, después de potar ya está en la peor condición, ya no puede estar peor. Al final no surge efecto, así que me me voy a mi trenecito y nos vamos Pero, Christian, Aaron y yo hacia Shinjuku. De ahí nos vamos a roppongi. Unas fotos en el tren.









Al parecer vamos al Muse, que es un “mercado de carne”. Antes de entrar en el sitio paramos en un Family Mart para comprar algo con alcohol y así no pagar las minúsculas compas que nos pongan. Después de beber algo, vamos bajando la calle para llegar a Muse, y en esto que aparecen una pareja de japoneses y la amiga acoplada. A la amiga le hace gracia el gorro que lleva Christian que la verdad es que es gracioso, pero creo que también influye el hecho de que la tía no se tiene en pie. La tía no está nada mal, tal y como cabría esperar por la situación, pero lo “curioso” es que empieza a meterle patadas a Christian!!! Esta tía está loca. Y ahora viene a por nosotros! Bicho, bicho! Olé, olé, ale torito… Se la mandamos a Christian, que hasta que no llegamos a Muse no se la quita de encima :-D.





Cuando finalmente llegamos a Muse, la puerta de entrada tiene una altura de 1,70 o algo así, con lo que casi me meto una buena leche. Como siempre pagar las taquillas de marras, los 2000 yenes de la entrada (con dos copas esta vez) y a bajar a un sótano. Esto más que un mercado de carne parece un mercado de nabos, y además ni siquiera son autóctonos. Esto está lleno de extranjeros, parece que la fama de “mercado de carne” se exitiende por todo visitante del país. Se ven pocas chicas entre tanto tío. Hay un par de europeas altísimas por ahí que destacan no solo por la altura sino también por sus “características” ;-D. La música aquí es más en plan de bailar haciendo uso de la cintura y pegando “cachito con cachito”. Las chicas aquí parecen muy “sueltas” (la media de edad es mayor que en los otros sitios que he estado) y de hecho hay un menda que está bailando con el culo casi en el suelo y su cara delante del ..ejem.. de la piba. Damos una vuelta y bajamos a la planta inferior donde podemos ver mesas de billar, mesas de pinpon, una sala como reservada con sillones (imaginaros para qué…), y los servicios. Esperamos la larga cola de “colas” que hay esperando y finalmente entramos. El primero es Pedro que se mete en una de las cabinas, y curiosamente después de un rato no ha salido. Este cabron se ha quedado dormido como el día del karaoke. Vuelvo a por él y seguía dentro, aunque parece que no durmiendo :-D.




Al final nos hacemos un huequillo entre tanto tío y nos ponemos a bailotear un poquillo. A mi me habían vendido la moto de que aquí las tías se te tiran al cuello y tal, pero como siempre en todas las historias de tíos lo mejor que puedes hacer es creerte la mitad de la mitad. Al final me canso de bailar y me piro con Aaron a ver si podemos pillar una mesa de billar o de pin-pon. Cuando por fin la tenemos… ohhhh, que pena no hay bola. Voy a pedirla, la camarera me contesta en japonés, y al final (después de 4 repeticiones :-D) consigo averiguar que hay que pagar 800 yenes la hora… Pues que os den por el najer! Siguiente paso, la barra, a pedir copazos. Bueno copazos, VASITOS, porque parece ser que es el estándar aquí, un vasito de tamaño estándar (nada de tubo largo), un huevo de hielo, una cantidad insignificante de alcohol y el resto de refresco. Así hacen negocio los jodios!

Lo único bueno es que nos conseguimos sentar en unos sofas que en Madrid serían como un reservado, pero aquí dos tirados como Aaron y yo podemos estar tranquilamente hablando de chorradas. En esto que en el supuesto “reservado” que está enfrente hay dos japos y parece que nos están mirando, así que les sonrío y digo un simple “hello”. Se vuelven a cuchichear mientras se ríen. Esto es muy normal entre las japonesas, parecen como niñas pequeñas: “me ha mirado”, “me ha dicho hola”… ya sabéis, pero la verdad es que eso les da un toque de inocencia curiosa ;-).

Bueno, pasando, vamos a “arrejuntarnos” con nuestra gente. Cuando llego veo a lo lejos a Christian bailando muy pegado con una piba, así que le doy un toque para que me cuente. La verdad es que está completamente sudado, pero no os podéis imaginar, es una especie de “aquaman”. Me dice que tiene una amiga y que me está esperando… Joder, esto es lo típico que ahora me suelta el efecto murciélago. Pues mira, va a ser que con la que está él es el efecto murciélago :-D, lo cual no quiere decir que la amiga estuviese bien. Paso del tema batiendo el record olímpico de salto de altura y me cuenta que está ahí a pico y pala pero que todavía nada. Yo en mi completa ignorancia sobre el tema me limito a decirle que en cuanto la tía se le vuelva a enganchar como un koala, que le diga que si bajan abajo. Dicho y hecho, a los 30 segundos han desaparecido (técnica Flash made in Miguiman mejorada). Al rato me bajo a ver que tal va el tema, y les veo ahí en medio de la escena :-D (bien bien, así me gusta :-D).

A esto de las 4 ya no queda casi nadie. Aaron está sentado sin hacer nada y no hay dios que le anime, pedro y yo seguimos dandolo todo y en esto que hay por ahí un paibon de morise, Y ME ESTA MIRANDO. Esta fijo que es puta… pero de repente me nubla la vista un menda que me suena de algo. Joder si es el César (uno de los tíos españoles que conocí en el karaoke), le digo “hola” (es español claro está) y se queda todo pillado. Claro con la barba y los pelos fijados hacia atrás con superglue pues como que no me parezco nada a lo que vió el otro día (además me faltan las gafotas de Bartolo), pero al final nos ponemos a hablar y está más salido que yo :-D. El tío no hace más que decirme que vamos a entrar a tías y tal. Pues vale, venga te sigo. Vamos hacia las mismas tías que saludé cuando estaba con Aaron. Cuando llega el momento culmen, el tío se raja y las tías desaparecen. “vé tu por el otro lado y yo por aquí” me dice. PERO TÍO, que no somos una manada de lobos (bueno casi :-D). Al final me decido y entro yo solito a las tres tías, a ver que pasa. El resultado: FLIPO. Se ponen a gritar de alegría y diciendo “a nosotras? a nosotras?”. Dos opciones, o son uno adefesios (creo que no lo son, y creo que no llevo tanto alcohol para que me haya bajado el liston una barbaridad) o el mito latino es cierto (espero que sea la segunda opción). Bueno, pues ale a bailar. César se queda con una y yo mientras con otras dos, pero a los pocos segundos veo que César está solo (o_o). Una de las dos me cuenta que vive en Ebina (muy cerca de Atsugi) y cuando le cuento donde vivo y donde trabajo se pone aún más contenta (mmm, creo que he cometido un error). Finalmente hay un cambio de música y de música de bailar y “perrear” pasamos a rock & roll, así que se terminó la noche. Christian se arrima a mi para recordar los momentos del concierto de Gamma Ray y a los 15 minutos nos echan del local. Al final me voy con los teléfonos de las 3 chicas y con el de César :-D. También veo a Pedro intercambiando teléfonos, parece que menos Aaron todos hemos conseguido nuevas “compañeras de intercambio de idioma” ;-).

Ahora tenemos hambre y además Aaron y yo tenemos que buscar el manga-café para dormir un rato. Paramos en un puesto de kebabs ambulante y le pregunto al morito que si sabe donde hay un manga-café (que fuerte es ver a un moro hablando japonés :-D). Ahora resulta que se ven un montón de chicas espectaculares saliendo de todos los garitos que hay en Roppongi, y hay muchos, aunque están entremezclados con otros muchos negocios, no es como Huertas o Alonso Martinez. Aquí todo está más espaciado (pero claro, son todos los garitos a lo grande). También se ven muchas chichas ofreciendo “masajes” a los despreocupados extranjeros, pero ya os imaginais lo que supone un “masaje” de esos. Christian y Pedro se las piran y Aaron y yo por fin encontramos el manga-café.

Entramos en el manga-café, nos ofrecen Internet, DVDs, manga, de todo, pero solo queremos dormir gracias. Nos ofrecen un privado que cogemos sin saber lo que es (sí ya sé que suena muy mal). El resultado es una cabina de 1mx1m o menos con un ordenador. El sillón es cómodo, pero la mesa está llena de aristas muy agudas, con lo que cuando intento buscar la postura lo único que hago es clavarme todas las esquinas. Esto no es lo único malo, lo peor es que me ha tocado justo debajo de un altavoz de música ambiente y no paran de poner canciones de navidad en japonés, Y ENCIMA SON SIEMPRE LAS MISMAS!!! Dios que infierno, menos mal que tengo la compañía de mi preciado iPod :-D :-D. Aún así tengo que decir la calefacción está a tope, con lo que no tengo ni que ponerme el abrigo por encima para no pasar frío. Unas fotos justo antes de irme a dormir.




2 Comentarios:

At 7:34 p. m., Blogger Galudo said...

Ahora con tres telefonos de japonesas tienes medio resuelto el tema, a ver si hay suerte y nos cuentas las diferencias con las españolas jejeje
Siempre siendo un "caballero" claro

 
At 10:06 p. m., Blogger Jose Antonio Alonso said...

Faltaría más, aunque no sé muy bien como ser caballero en japonés... A lo mejor les mola el rollo sado O_o. "Nuse" :-P

 

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